Elogio de la sombra
Jose Dávila
Del 10 de febrero al 22 de abril de 2012

Si buscas estar completo, primero tienes que romperte.
Tao Te King

Elogio de la sombra es un conjunto de obras al margen, y desde una fractura en la plataforma de mi trabajo. No se habían materializado, no han sido mostradas, son mi imaginario cotidiano y han esperado dentro de mi bitácora; son parte de mis sueños, de mis imágenes.

Me permito encontrarme con objetos y deseos que por un rigor íntimo, no les había dado a luz. Son los reflejos de mi relación con cada día, y mi universo, son mi obsesión por leer el periódico, son los bombardeos de imágenes de Internet, son el mismo impulso con el que disfruto mis descubrimientos callejeros. No lo justifico racionalmente, es la ilusión de darle un lugar físico a estas ideas borrosas, abandonadas o frágiles. Han estado conmigo desde hace tantos años y ahora las veo juntas, cómplices.

¿Qué imagen será la de este rompecabezas cuando los pedazos, fragmentos y anhelos se vean en conjunto? ¿Qué dicen? Nietzsche dice que ver las cosas de una manera profunda y radical es ya una violación, un deseo de hacer daño a la voluntad básica del espíritu que tiende siempre a la apariencia y a lo que se encuentra en la superficie, sería el gabinete de curiosidades abierto. Y por lo tanto sé que me encuentro en arenas movedizas; como diría José Gorostiza, “no es agua ni arena la orilla del mar”.

En la Grecia antigua los dioses habitaban espacios materiales definidos; este sería entonces un espacio de Artemisa, diosa de sitios limítrofes y de animales salvajes, que reinaba en esos lugares de tránsito y penumbra. Espacios intangibles, sólo existentes en su constante cambio y dualidad, diosa de fronteras y de litorales, y del lado oscuro de la luna.

Este conjunto de elementos son entrecruzamientos y superposiciones donde su misma frontera los vuelve ambiguos, subraya la fragilidad del margen entre el rigor y el deseo, el consciente y el inconsciente. Significados que se desplazan y entrecruzan continuamente.

Digamos que si al ver todos estos elementos juntos se pudiera hablar de una identidad, ésta se construye de sucesivos acopios que hacen imposible mostrar una sola cara. No hay discurso originario, son objeto de continuas reestructuras y transformaciones de lo que se genera en la sombra.

Creo que el arte habla de una cosmogonía muy amplia que no tiene porque atender necesariamente a la lógica. Lo nuevo debe ser vivido, no explicado.

Jose Dávila, 2012