Hambre, un objeto hecho por el hombre

Asunción Molinos Gordo

Del 1 de diciembre 2017 al 8 de abril de 2018

 

El nivel de riqueza actual no conoce precedentes, existen más alimentos y más dinero que nunca, tenemos sobrada capacidad para alimentar a un planeta entero y medio. Aun conociendo este dato, el discurso más difundido para erradicar el hambre a escala global sigue siendo incrementar la producción agrícola, abrumando a la ciudadanía con ideas de sobrepoblación y falta de recursos.
Esta exposición se aleja de la mitología del hambre que ha llenado el imaginario popular de estampas de miseria, pobreza y escasez, para acercarse a esas otras razones no naturales ni catastrofistas, por las cuales casi 1,000 millones de personas están privadas de alimento.
Asunción Molinos Gordo ha trabajado sobre la idea del geógrafo David Harvey “Acumulación por desposesión” aplicada a la agricultura. Según los estudios de Harvey, la acumulación de capital y comida en las manos de unos pocos, se produce debido a la desposesión de la riqueza  y de cultivos de unos muchos, a la expropiación de lo público.
Cuando vemos los lugares de donde se extraen los alimentos y aquellos donde se acumulan, encontramos una serie de claves que señalan el carácter artesanal del sistema financiero, que ha convertido el hambre en una auténtica manu-factura.
El 50% de la población hambrienta está conformado por pequeños y medianos campesinos/as. Un 20% del cincuenta restante, lo componen campesinos/as que han perdido su tierra, otro 20% son pobres urbanos de origen rural, antiguos campesinos o hijos de campesinos que tras la pérdida de sus tierras, migran a la ciudad. El 10% restante lo engrosan cazadores y recolectores cuyo modo de vida, no industrializado, depende enteramente de la conservación de su hábitat.
Paradójicamente es justo este campesinado internacional, el que produce el 70% de los alimentos consumidos a día de hoy en el planeta.