Oficio y materia

 

Napoleón Aguilera

Karian Amaya

Lorena Ancona

ektor garcia

Rodrigo González Castellanos

Carmen Huizar

Felipe Manzano

Nuria Montiel

 

Oficio y materia es una pequeña muestra del interés y la pertinencia en el medio del arte contemporáneo por las técnicas artesanales tradicionales, las prácticas populares, los materiales primarios regionales y los oficios ancestrales vinculados al campo.

La atención que –supuestamente de forma reciente– se le ha dado a conocimientos artesanales, en textiles, arcillas, pigmentos naturales y prácticas cuyo origen se encuentra en la tierra y en el medio rural, se puede entender de varias maneras. Los artistas reunidos en esta exposición provienen de diferentes entornos, las razones que, en cierto modo, han determinado su quehacer se explican por la crianza familiar de cerdos y borregos en Los Altos, por los códigos del poder masculino reflejado en la cantidad de hilos destinados a un fajo en Colotlán, por el destino de generaciones de mujeres en el tejido que un artista escoge romper haciendo del croché la pericia más usada en su trabajo. Los participantes son artistas jóvenes que celebran la destreza, el tiempo y esfuerzo empleado en el trabajo manual, que reconocen la vigencia de los materiales endémicos y de los ciclos de la naturaleza, que también honran la influencia indígena y la sabiduría popular.

En este ejercicio, hay quienes retoman manualmente la técnica tradicional y reinterpretan el diseño, así como su codificación y significantes. Algunos, mediante nuevos soportes y elementos inesperados, reformulan la técnica y en sus propuestas hacen evidente la perpetuación de estereotipos de género y de representación del poder.  Un tercer grupo experimenta con materiales locales e invierte el valor al convertir la materia cruda en obra final.

La división que produjo la noción moderna de “bellas artes” y la fetichización de algunas de sus técnicas y géneros (como la pintura al óleo en la versión de “cuadro de caballete”, tal como se formó en el siglo XVII) como artes nobles e intelectuales, en contraposición a “géneros artesanales”, estableció una jerarquía de valores y redistribuciones de visibilidad y significación. Esa factura entre arte/artesanía en términos de clase, rango, sexo, origen étnico y cultural, implica no sólo la distinción entre el artista y el artesano, sino el desarrollo de un placer no-ordinario, estético, y como objeto de una “atención estática”.

Al insertarse estas prácticas y técnicas artesanales al ámbito hegemónico del arte contemporáneo se subvierten las jerarquías mencionadas y se amplían los campos y la función del arte. Sin embargo, persiste la necesidad de cuestionar a los artistas y a los recintos museísticos como únicos agentes y espacios de visibilidad y legitimidad cultural de estas expresiones.

 

Oficio y materia (Skill and Material) 

 

Napoleón Aguilera

Karian Amaya

Lorena Ancona

ektor garcia

Rodrigo González Castellanos

Carmen Huizar

Felipe Manzano

Nuria Montiel

 

Oficio y materia (Skill and Material) is a small sampling on the contemporary art scene of an interest in and of the pertinence of traditional craft techniques, folk practices, regional materials, and ancestral skills associated with rural milieus.

This attention given (supposedly only recently) to artisanal techniques in the handling of textiles, ceramics, and natural pigments and to various practices originating among country people can be understood in various ways. The artists assembled in this exhibition come from different environments, with a range of motivations that have in one way or another determined their work: the raising of pigs and sheep in the region of Los Altos in Jalisco; the codes of male power reflected in the intricacy of the embroidered belts made in Colotlán; the settled fate of generations of women weavers, transmuted by a male artist whose skill with the crochet hook is a central element of his work. The participants are young artists who celebrate the dexterity and painstaking effort of manual work, who acknowledge the vitality of local materials and the importance of natural cycles, who honor the influence of Mexico’s indigenous peoples and the treasures of folk wisdom.

Some of the artists draw directly on manual techniques, reinterpreting traditional designs, codes, and meanings. Some reformulate the techniques themselves through the use of new supports and unexpected elements, highlighting the perpetuation of gender stereotypes and representations of power. Still other experiment with local materials, injecting new value by transforming raw materials into finished products.

The division that produced the modern notion of the “fine arts” and the fetishization of certain specific techniques and genres (such as easel painting, generally executed in oils, as it developed in the seventeenth century), considered noble and intellectual, in contrast to “craft genres,” brought with it a hierarchy of values and a redistribution of visibility and signification. This dichotomy between art and craft, also reflected in terms of class, rank, sex, and cultural or ethnic origin, implies not only a distinction between the artist and the artisan, but also the development of a non-ordinary esthetic pleasure to be taken in objects of “static attention.”

These hierarchies are upended by the insertion of artisanal practices and techniques into the hegemonic ambit of contemporary art, as both the scope and functions of art are expanded. Nevertheless, there is still a need to challenge both artists and museums as the sole agents, spaces of visibility, and arbiters of the cultural legitimacy of these expressions.