The Manna Machine

Cristian Franco

Del 30 de septiembre de 2016 al 12 de marzo de 2017

¡¡¡El Mana-Mana o no estamos solos!!!… ¡¡¡Estamos completamente solos!!!

Podría comenzar este texto explicando que Cristian Franco no es tapatío, es de Tecate, de la frontera norte del país. También podría comenzar describiendo que cuando anda tomado en las fiestas (en las que me ha tocado estar con él, ¡que no son pocas!) casi siempre pone una canción del grupo tapatío Maná para hacer enojar a la concurrencia y cambiar el humor de la party, digamos que esta “táctica” de desestabilización del ambiente que le rodea es sólo un pequeño ejemplo de cómo usa el humor y el “mal gusto” no solamente en su trabajo, sino también en su relación con la gente que le es cercana, sean o no amigos o conocidos. Con Cristian las palabras, los nombres y las mismas personas sufren cambios en cuanto a su nomenclatura porque siempre busca su lado escatológico (en términos religiosos e higiénicos): le gusta “ensuciar” la charla con un comentario fuera de lugar, y me he dado cuenta de que lo hace de manera natural y no como una pose de alguien que se asume mejor o diferente que los demás, como si hubiera algo en la naturaleza de su pensamiento que necesita hacer siempre ese tipo de conexiones bizarras entre las personas y lo que le rodea. Le gusta torcer el lenguaje para articular un habla personal, y tal vez esto sea el reflejo de su gusto por explorar el espacio cibernético en busca de programas que tratan sobre gente abducida por extraterrestres, fenómenos paranormales y demás detritus del mundo del espectáculo y de la vida en general; de su gusto por buscar información de segunda mano, opiniones de gente “profesionalmente loca” que está en el debate sobre si estamos o no solos en el universo, sobre si estamos bajo una invasión alienígena, o peor aún, sobre si somos el producto de un ente malvado y oculto en el cosmos. Como sea, estas son algunas cosas que le interesan a Cristian, así que ahora su cabeza hace una especie de exploración actualizada de sus viajes a las tiendas de segunda mano que efectuaba en su juventud en la frontera: acumulación de cosas, objetos y cachivaches que daban cuenta, a su manera, del gusto de una gente que nunca conocería, fantasmas de una civilización que acumulan y acumulan materia y energía para contribuir a su propia destrucción. No es  ironía que uno de aquellos lugares de tienda de segunda mano lleve por nombre SALVATION ARMY porque todos estamos buscando una especie de salvación, cualquiera que sea, de dioses ocultos, de seres más allá de las estrellas, de nuestros gobiernos, de nuestros hijos y esposas. En la historia de la humanidad siempre se han formado ejércitos para salvarse de sí mismos.

Los dibujos de Cristian Franco, en particular, son una muestra de este juego con el lenguaje y la imagen, producto de un acumulamiento desenfrenado de intereses que se retuercen y se desestabilizan el uno al otro, y donde intercambian un diálogo aparentemente absurdo, como cuando vemos en la calle un accidente o por la televisión un desastre y la “lógica del mundo” rueda a nuestros pies, y nos quedamos con los ojos abiertos y una pregunta escurriendo junto a la baba que sale de la comisura de nuestros labios… Todo esto porque hemos adormecido el poder de sorprendernos acostumbrando y domesticando al ABSURDO, que es una parte consustancial del mundo en que vivimos: YA MUERTO PARA QUE ME COMPRAN CALZONES… DOS AÑOS DE TINIEBLAS… NO ME INTERESA TU COMIDA BASTARDA… MEDIA MEDIOCRE DE LOS SACRISTANES HOMOFÓNOS… NUESTRAS CASAS SON DE SANGRE CON EMPLASTE DE SEMEN… LOS NIÑOS QUE COMÍAN ARMADILLOS DESHIDRATADOS ESTÁN MURIENDO… LA HIELERA NO SIRVE… Son algunas frases que brincan entre los nuevos dibujos de Cristian, y que me recuerdan a probables slogans de algunas playeras de bandas de música de nombres tan absurdos e improbables como la música que le gusta a Cristian: Hard-cork, Popo-punk, Electro-vernáculo, Metal-baby, Rock-capuchino… sí ¡¡¡AUNQUE USTED NO LO CREA!!! Estos subgéneros existen en la música popular y han venido “devolucionando” desde el nacimiento de la llamada música juvenil o sea, el rock and roll… Y en esto de la “devolución” del género humano, Cristian mantiene “malas compañías”, gente como André el gigante, André Breton, Beckett, Bozo, Bicéfalo, Carlos Castaneda, Carlos el Chacal, Devo, Dj Pakal, Mike Kelley, Mike Tyson, Jim Shaw, Jim Morrison, El Kraken y el Krautrock, sin olvidarnos, claro, de la cultura callejera de los flyers y la vagancia de las tribus urbanas.

Lo que hace el trabajo de Cristian Franco es traernos a nosotros, los espectadores, reportes de esos viajes, de estos recorridos; reportes de segunda mano para cotejarlos con nuestra propia experiencia y sacar conclusiones que nos llevan a un largo y oscuro callejón sin salida que es la vida misma, ¡¡¡PERO NO NOS ASUSTEMOS!!!… No estamos solos en este recorrido, eso es lo que nos muestra de alguna manera el trabajo de Cristian, que somos parte de algo más grande y colectivo…UN EJÉRCITO DE SALVACIÓN… Para finalizar, no me gustaría dejar de contar el hecho de que Cristian es un impulsor, junto con otros amigos suyos y cómplices, de proyectos culturales que alterna con su tiempo y trabajo como artista: el DOÑA PANCHA FEST, HOMELESS, LOS NUEVOS MAEVANS Y SER DE METEPEC RECORDS, todos, proyectos que encarnan la “divagación” de su pensamiento y de sus intereses en el arte, haciendo de esta “divagación” un antídoto positivo del mundo generalmente acartonado del arte contemporáneo lleno de propuestas acabadas, bien presentadas y correctamente vendibles… Que cada quien tome el lugar en el EJÉRCITO DE SALVACIÓN que más le acomode.

Pd. Este texto fue finalizado con música de fondo del llamado KRAUTROCK alemán… en especial a NEU!, Kluster, Cluster, Harmonia y el trabajo solista de Michael Rother… de ahí, supongo, la atmósfera un poco divagada del texto…

Daniel Guzmán
Guadalajara, Agosto del 2016